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Trelew
miércoles, agosto 10, 2022

Presedimentador adicional

Estrategias para evitar interrupciones en el proceso de potabilización en Trelew

El Gerente de Agua y Cloacas de la Cooperativa Eléctrica de Trelew, ingeniero Daniel Spagnuolo, dio un pormenorizado detalle del funcionamiento de presedimentador adicional, dando precisiones sobre la metodología de detección de los picos de turbidez del río Chubut,  y resaltando la importancia de contar con este dispositivo para evitar la interrupción del proceso de potabilización y el consecuente impacto que ello tiene en la distribución domiciliaria.

Mientras se realizaba un llenado de prueba del presedimentador, el profesional hizo una reseña del trabajo preventivo que desarrolla el área a su cargo, señalando que “hacemos un monitoreo constante de las condiciones climáticas, lo que nos va a permitir saber cuándo se va a producir una precipitación.  Y una vez que eso ocurre, viene otra etapa muy importante, que es el control del efecto de la lluvia”.

En ese sentido indicó que “cuando llueve aguas abajo del dique, que es zona de cañadones que desembocan en el río las aguas comienzan a escurrir desde las pares altas hacia las más bajas.En ese proceso, las aguas van arrastrando todas las partículas del suelo. Entonces, en función de dónde se produzcan las precipitaciones vamos a tener distintos tipos de sedimentación”.

“Por ejemplo –dijo-  hay sedimentos con son de limo y arcilla que son los que hacen que el río se torne de un color marrón oscuro. Otro tipo de sedimento, como el que hemos tenido últimamente, torna el río de un color blancuzco. Eso ocurre cuando llueve en la zona de las caolineras”.

“Una vez que comienza a decantar el agua de los cañadones  hacia el río, inicia otra etapa también importante, que consiste en controlar el grado de turbidez que tenemos. Para eso tenemos a lo largo del río Chubut, arrancando en Boca Toma y siguiendo por Dolavon, Gaiman y Trelew, unos dispositivos que se llaman turbidímetros, que nos permiten ir midiendo el pico de unidades de turbidez que vamos teniendo”, explicó.

Agregó que “la primera información que se registra es la de Boca Toma, que nos empieza a dar una idea del pico de turbiedad que vamos a tener. Esa pluma avanza y en Dolavon se vuelve a medir, porque estos dispositivos cada determinado período de tiempo van arrojando una lectura, que nos permite ver cómo se va desarrollando el gráfico, hasta que llegamos al pico máximo de unidades de turbiedad.Cuando llega a Gaiman tenemos la última lectura previa a que llegue la pluma de turbiedad a Trelew. Esa es una lectura muy importante, porque el condiciones normales del río tenemos unas 12 o 13 horas para que llegue a Trelew”.

Spagnuolo consideró que “esa información es fundamental, porque teniendo la lectura de Gaiman podemos determinar si vamos a tener o no problemas para potabilizar. En función de eso podemos encender la bomba de toma del río y comenzar a llenar el presedimentador”.

Éste, según señaló, “tiene una capacidad de 14 mil metros cúbicos, de los cuales aproximadamente 8 mil son aprovechables, porque del otro lado tenemos la bomba que chupa del presedimentador y manda el agua a la planta, que por una cuestión técnica,está instalada a una determinada altura, entonces hay un nivel de agua que queda permanentemente en el presedimentador”.

Sobre la importancia del sistema de detección de turbidez, señaló que “poder detectar en Gaiman el pico máximo,nos permite tomar las previsiones necesarias para evitar el corte de la potabilización”, dado que en condiciones normales el pico de turbidez demora entre 12 y 13 horas en llegar desde Gaiman a Trelew y en ese lapso se puede llenar el presedimentador con agua limpia para continuar el proceso de potabilización sin interrupciones. 

“Tenemos dos plantas potabilizadoras. En la planta N° 1 a las 1.800 unidades de turbidez tenemos serios problemas y debemos cortar la potabilización. A la planta N° 2 la podemos mantener funcionando hasta las 1.200 unidades”, puntualizó, destacando que “una vez que tenemos el presedimentador lleno, contamos con una autonomía de ocho o nueve horas más de agua limpia. Sin el presedimentador, cuando llega el pico de turbiedad en los valores que mencioné, tenemos que dejar de potabilizar”. “Además de la autonomía, una vez consumidos esos 8 mil metros cúbicos, podemos tomar agua sucia del río y bombearla al presedimentador, lo que dependiendo del nivel de turbiedad nos puede dar una autonomía de 2 días, dado que esa turbiedad va a ir decantando hacia el fondo del presedimentador”, acotó, aclarando que “posteriormente es necesario hacer una limpieza de los barros decantados para tener en condiciones el presedimentador hasta el próximo evento”.

Finalmente puso en relieve la importancia de contar con el presedimentador, dado que sin él cuándo el nivel de turbiedad impide tomar agua del río para potabilizar, no sólo se cuenta con una reserva de 8 mil metros cúbicos de agua limpia que da una autonomía de hasta 9 horas, sino que cuando esa reserva es consumida, posibilita volver a llenarlo de agua con sedimentos y de allí bombearla a la planta, lo que amplía la autonomía por unas 48 horas, en caso de que el fenómeno se extienda en el tiempo.

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